La inseguridad alimentaria, que se produce por un desigual acceso a los alimentos y por la extrema pobreza, requiere que profundicemos en la resistencia y en la capacidad de recuperación local. Por ello, en tanto que lo campesinos del Sahel tengan que competir con los productos subsidiados de los países del Norte y en tanto que no se contemplen las sequías como situaciones previsibles y no como eventos inesperados, sus posibilidades para salir de la pobreza y resistir a las crisis alimentarias seguirán siendo reducidas.
Dentro de las regiones del Sahel, hemos de mostrar especial atención a la situación que se vive en Níger, que ocupa el último lugar (posición186) del Índice de Desarrollo Humano (IDH) elaborado por Naciones Unidas en 2013. La debilidad del sector de la alimentación es un obstáculo fundamental para el desarrollo del país. Las políticas nacionales de desarrollo de la producción no consiguen eliminar la inestabilidad crónica que sufre Níger, cuya producción no puede responder a las necesidades alimentarias de la población: las familias más pobres no cuentan con disponibilidad de alimentos durante 5 meses al año, situación que se agrava por las sequías cíclicas. La desnutrición, por tanto, es un problema crónico, siendo la población más perjudicada los niños menores de 5 años - el porcentaje de desnutrición grave en estos niños ha aumentado de un 2% en 2009 a 17% en 2013.
Estos datos muestran que hay que luchar para atajar las verdaderas causas que siguen provocando hambre en el mundo. Causas que derivan, entre otras cosas, de la forma en que el sistema agroalimentario internacional se encuentra organizado y gestionado:
- La agricultura ha dejado de ser el medio por el cual se abastece alimentos a las familias, para conseguir resultados durables en el tiempo, y se ha convertido en un mero sector productivo cuyo objetivo principal es generar beneficios. El sistema agroalimentario internacional se encuentra controlado por un reducido número de gobiernos y grupos empresariales. Las políticas de producción, comercialización, distribución y consumo de los alimentos agrícolas son, actualmente, muy desiguales y sirven para perpetuar la dependencia de los productores y gobiernos del Sur hacia el Norte. Como consecuencia, los productores y gobiernos del Sur se encuentran dominados por los modelos impuestos desde el Norte y eso les deja en una situación de incapacidad para decidir sobre la forma de gestión de sus sistemas de producción agrícola y ganadera. Los niveles de producción del Sur son cada vez menores y, por tanto, han adquirir los alimentos en mercados externos a precios cada vez más altos que no son capaces de afrontar.
- Además, los grandes grupos empresariales monopolizan el acceso a los recursos (tierras, agua, semillas) por medio de, por ejemplo, la compra masiva de tierras y la especulación financiera con el precio de las materias primas. De esta forma se niega a los pequeños productores el acceso a los recursos que necesitan para producir sus propios alimentos.
- A estas causas sumamos otras que contribuyen a agravar la situación, tales como fenómenos meteorológicos adversos -en el Sahel, por ejemplo, se producen grandes sequías cíclicas que ponen en peligro las cosechas-; aumento de los costes de producción; conflictos armados que provocan desplazamientos poblacionales, etc.

No hay comentarios:
Publicar un comentario