lunes, 9 de diciembre de 2013

La injusta y dañina desnutrición infantil


Mientras que el mundo ha ido experimentando año tras año turbulencias financieras, omnipresente a largo plazo, la malnutrición está erosionando lentamente las bases de la economía global y destruyendo el potencial intelectual de millones de niños. 

Esta crisis no es nueva. El progreso en la reducción de la desnutrición infantil ha sido relativamente lento en los últimos 20 años, a lo que sumamos una combinación de tendencias globales - el cambio climático, los precios volátiles de los alimentos, la incertidumbre económica y los cambios demográficos – que están poniendo en riesgo el mediano avance en esa la lucha contra la desnutrición. 

A finales de 2013, ya es demasiado tarde para hacer una diferencia en la última generación de niños que llegarán a cumplir los dos años de vida para 2015. Esa es la fecha límite para alcanzar los ocho Objetivos Desarrollo del Milenio, seis de los cuales dependen, en parte, de la lucha contra la desnutrición. 

Cada hora de cada día, 300 niños mueren a causa de la desnutrición. Ésta es una causa subyacente de más de un tercio de las muertes de los niños en el mundo - 2,6 millones cada año-.


Incluso para aquellos niños que sobreviven, la desnutrición a largo plazo provoca devastadores e irreversibles daños en su salud. La falta de alimentos nutritivos, junto con infecciones y enfermedades, provoca que sus cuerpos y cerebros no se desarrollen correctamente. Al menos 170 millones de niños se ven afectados por el retraso de crecimiento. Esto significa que muchos niños, no sólo presentan baja estatura para su edad sino que también son propensos a inscribirse en la escuela más tarde, con un desenvolvimiento académico inferior. Por ejemplo, la deficiencia de yodo, un tipo de desnutrición causada por la falta de nutrientes específicos, afecta a un tercio de los escolares en los países en desarrollo y se asocia con una pérdida de 10 a 15 puntos de coeficiente intelectual. Gran parte de este daño ocurre durante el embarazo y los dos primeros años de vida del niño. Uno de cada cuatro niños y niñas menores de 5 años en todo el mundo sufre de retraso en el crecimiento debido a la desnutrición crónica en las etapas cruciales del crecimiento. Alrededor del 80% de los niños y niñas con retraso en el crecimiento del mundo viven únicamente en 14 países.

La desnutrición puede disminuir también la productividad – las estadísticas demuestran que los niños que han sufrido retraso de crecimiento ganarán un promedio de un 20% menos cuando se conviertan en adultos-. Si las tendencias actuales continúan, la vida de más de 450 millones de niños en todo el mundo estará afectada por el retraso en el crecimiento en los próximos 15 años. 

La malnutrición no solo afecta negativamente el futuro de los individuos, sino también de las Naciones. Estimaciones recientes sugieren que hasta un 11% del producto nacional bruto (PNB) de África y Asia se pierde cada año por los efectos de la falta de una buena alimentación. Para acabar con la pobreza extrema y promover la prosperidad compartida, el mundo debe comprometerse a poner fin al retraso del crecimiento infantil provocado por la nutrición inadecuada.

Hay suficientes recursos en el planeta ahora mismo para alimentar y cuidar al mundo entero

Siempre podemos encontrar a alguien a quien ayudar: ancianos, enfermos, niños, gente con un sueño. Todo el mundo necesita ayuda en uno u otro momento.

Pero estamos demasiado ocupados y demasiado distraídos con nuestros quehaceres mundanos, con nuestro próximo destino, con nuestros problemas pasados. Pensamos que no tenemos tiempo para ayudar a otra persona.

En medio del caos hemos perdido el contacto con los tesoros y premios que recibimos por ayudar a los otros. Con nuestras prisas hemos perdido la oportunidad de que una sensación intensa llegue a nosotros, una sensación que reciben como regalo todos aquellos que ayudan a los otros incondicionalmente.

Puede que ganes mucho dinero y que viajes a lugares lejanos o charles con gente famosa, pero la sensación que recibes al ayudar a otra persona que de verdad lo necesita no tiene igual. Sin embargo, te esquivará hasta que te detengas y muestres tu disponibilidad. Entonces, aparecerá alguien que necesite algo que sólo tú puedes darle y ocurrirán dos cosas: ellos recibirán ayuda, tú recibirás el amor que nace de amar, el regalo que nace de regalar, y la cosecha que nace de sembrar las semillas de la amabilidad.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Análisis coste beneficio sobre la respuesta temprana en el Sahel: Cash For Work en el Sahel

Este estudio tiene como fin evaluar los beneficios concretos que la respuesta temprana de Oxfam (a través de programas de “cash for work”) ha proporcionado a las poblaciones afectadas por la crisis alimentaria de 2012.

El estudio emplea una metodología comunitaria de análisis coste-beneficio. El CBA (análisis coste-beneficio) es una herramienta económica utilizada para comparar los beneficios con los costes de un proyecto o actividad determinada. Por lo general se basa en la comparación de dos escenarios - en este caso, el objetivo fue comparar el escenario sin programas de “cash for work” con el escenario con programas de "cash for work " y documentar y cuantificar las diferencias.

Los cuatro informes de los países (Burkina Faso, Chad, Mauritania y Níger) y el informe de síntesis ya están disponibles en esta web.

Estas investigaciones han sido parcialmente financiadas por el programa SARAO y han contado con la participación de su equipo.

Hambre: situación intolerable que se vive en el Sahel

En torno a 1.000 millones de personas siguen sufriendo hambre en el mundo, siendo la zona del Sahel, en África, una región donde se concentra gran parte de estas personas víctimas del desigual reparto de los recursos alimentarios. Los datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) muestran una cifra preocupante: 11 millones de personas están en situación de inseguridad alimentaria en el Sahel.

La inseguridad alimentaria, que se produce por un desigual acceso a los alimentos y por la extrema pobreza, requiere que profundicemos en la resistencia y en la capacidad de recuperación local. Por ello, en tanto que lo campesinos del Sahel tengan que competir con los productos subsidiados de los países del Norte y en tanto que no se contemplen las sequías como situaciones previsibles y no como eventos inesperados, sus posibilidades para salir de la pobreza y resistir a las crisis alimentarias seguirán siendo reducidas.

Dentro de las regiones del Sahel, hemos de mostrar especial atención a la situación que se vive en Níger, que ocupa el último lugar (posición186) del Índice de Desarrollo Humano (IDH) elaborado por Naciones Unidas en 2013.  La debilidad del sector de la alimentación es un obstáculo fundamental para el desarrollo del país. Las políticas nacionales de desarrollo de la producción no consiguen eliminar la inestabilidad crónica que sufre Níger, cuya producción no puede responder a las necesidades alimentarias de la población: las familias más pobres no cuentan con disponibilidad de alimentos durante 5 meses al año, situación que se agrava por las sequías cíclicas. La desnutrición, por tanto, es un problema crónico, siendo la población más perjudicada los niños menores de 5 años - el porcentaje de desnutrición grave en estos niños ha aumentado de un 2% en 2009 a 17% en 2013.

Estos datos muestran que hay que luchar para atajar las verdaderas causas que siguen provocando hambre en el mundo. Causas que derivan, entre otras cosas, de la forma en que el sistema agroalimentario internacional se encuentra organizado y gestionado:
  • La agricultura ha dejado de ser el medio por el cual se abastece alimentos a las familias, para conseguir resultados durables en el tiempo, y se ha convertido en un mero sector productivo cuyo objetivo principal es generar beneficios. El sistema agroalimentario internacional se encuentra controlado por un reducido número de gobiernos y grupos empresariales. Las políticas de producción, comercialización, distribución y consumo de los alimentos agrícolas son, actualmente, muy desiguales y sirven para perpetuar la dependencia de los productores y gobiernos del Sur hacia el Norte. Como consecuencia, los productores y gobiernos del Sur se encuentran dominados por los modelos impuestos desde el Norte y eso les deja en una situación de incapacidad para decidir sobre la forma de gestión de sus sistemas de producción agrícola y ganadera. Los niveles de producción del Sur son cada vez menores y, por tanto, han adquirir los alimentos en mercados externos a precios cada vez más altos que no son capaces de afrontar.
  • Además, los grandes grupos empresariales monopolizan el acceso a los recursos (tierras, agua, semillas) por medio de, por ejemplo, la compra masiva de tierras y la especulación financiera con el precio de las materias primas. De esta forma se niega a los pequeños productores el acceso a los recursos que necesitan para producir sus propios alimentos.
  • A estas causas sumamos otras que contribuyen a agravar la situación, tales como fenómenos meteorológicos adversos -en el Sahel, por ejemplo, se producen grandes sequías cíclicas que ponen en peligro las cosechas-; aumento de los costes de producción; conflictos armados que provocan desplazamientos poblacionales, etc.