los pequeños agricultores son parte de la solución
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| © Intermón Oxfam |
La experiencia de Brasil, en políticas contra la pobreza y el hambre, está sirviendo de inspiración a otros países para desarrollar sus propias políticas y programas. Parte del éxito de Brasil se produce por vincular la oferta de alimentos
cultivados por los pequeños agricultores a la demanda que el sector público, Estado, hace para insertar esos alimentos en los programas de redes de protección alimentaria. Se vincula, así, demanda estructurada con oferta de productos agrícolas.
En Brasil, concretamente, el Programa de Adquisición de Alimentos (PAA) y el Programa de Alimentación Escolar Nacional (PNAE), han tenido bastante influencia en esta vinculación.
La Expansión de la producción agrícola provoca que los pequeños agricultores produzcan más tras la demanda que el Estado hace; esto permite que los pequeños agricultores aumenten sus ingresos. A su vez, la compra de alimentos por el Estado se dirige a la asistencia alimentaria de los grupos más vulnerables, entre ellos los niños en edad escolar, el aumento de las reservas alimentarias y la estabilización de los precios de mercado; esta estabilización de precios permite, a su vez, que las personas con salarios bajos puedan acceder al mercado de alimentos. En definitiva, ambos programas funcionan como auténticas redes de seguridad social que mejoran de forma general el acceso a los alimentos por parte de la población.
Escrito por
Adriana Fillol
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